Solidaridad

Copei tiene un programa político para construir una sociedad solidaria. La democracia cristiana no alberga el propósito de hacer más ricos a los ricos, sino menos pobres a los pobres; de garantizar sus derechos vitales a todos, de construir una sociedad de lealtades éticas basada en el bien común. En fin, una sociedad solidaria.

La Iglesia Católica define en el Concilio Plenario de Venezuela el reto de la construcción de una nueva sociedad en los siguientes términos: “Más justa, más solidaria, más fraterna y más cristiana”. He allí un diseño programático.

La democracia cristiana tiene como opción preferente a los más pobres: el compromiso solidario con quienes más sufren, que son quienes sufren la pobreza, el hambre, la enfermedad, el abandono y la violencia. En una necesaria actualización de esta tesis, hoy tenemos que incorporar a los sectores de la clase media venezolana, ahora maltratados y excluidos. 

Los socialcristianos comprendemos la política como testimonio de caridad, y la política económica como una política social, en donde la economía se pone al servicio del hombre y de la familia, de su dignidad, derecho al trabajo, vivienda, salud, seguridad social y personal. La sociedad solidaria promueve la inversión y la competencia para garantizar crecimiento económico y movilidad social. Creemos en la convivencia de la propiedad privada y la comunitaria
— Roberto Enriquez

copei misionero

Estamos haciendo de COPEI la fuerza misionera de la esperanza para el pueblo Venezolano..... más allá de pensar en construir una estructura electoral, estamos invitando a construir la maquinaria de la fraternidad, es el momento de que le digamos al país que si hay un proyecto alternativo, que es este hermoso proyecto del bien común para todos los venezolanos, queremos que la familia vuelva a ser la organización más importante, donde la educación y el trabajo sean las palancas potentes  que muevan la sociedad, un modelo que le devuelva a los pobres y a la clase media lo que les corresponde, que no es otra cosa que su legítimo derecho a prosperar, aquí estamos los misioneros social cristianos, para que no se siga diciendo que no hay alternativas.

No es el tiempo de egolatrías mezquinas, ésta es la hora para que nos encontremos los venezolanos para salvar a Venezuela,  es la hora del encuentro para sacarle de la oscuridad, los invito a que seamos la luz que sirva de guía para quienes han perdido la esperanza”. 

Quiero pedirte que vallamos a los pueblos,  a los campos, a los barrios, calles, caminos y veredas del país, vallamos como misioneros al encuentro de los olvidados de siempre, de los oprimidos, de los aplastados por los poderosos, a los sedientos de justicia, es por ellos que existe la democracia cristiana, es por ellos que militamos en esta causa de fe.... seamos misioneros se lo pido a ustedes mis compañeros de lucha, seamos los constructores de la sociedad del amor.... que sepa el mundo que aquí están con la frente en alto los misioneros del amor y la esperanza, que van a derrotar definitivamente a los mercaderes del odio que tanto daño han causado.

Hoy son millones los desilusionados que se sienten traicionados por quienes gobiernan al país, a ellos queremos decirles que merecen nuestro mayor respeto, que aquí tienen una mano amiga para luchar por una mejor calidad de vida
— Roberto Enriquez

solidaridad internacional

Quien logra el Mercado Común Europeo es la democracia-cristiana. No hubiera podido ser otro. Éste es su gran mérito en Europa. Sus promotores, Alcide de Gasperi en Italia, Schuman en Francia y Adenauer en Alemania, casi en los escombros de la Europa destruida y entre el humo todavía de las explosiones y entre las ruinas y los incendios, se les ocurrió la idea genial de la unidad europea, y la iniciaron en el plano económico porque partiendo de lo económico podían hacer entender mejor a los países europeos las ventajas de la unión. Esto responde a un principio de pensamiento socialcristiano que es la solidaridad; solidaridad que se manifiesta en lo internacional. Para nosotros la idea de la solidaridad internacional es vital. Nos damos cuenta de que vamos hacia una solidaridad mundial
— Arístides Calvani

La doctrina social de la Iglesia nos enseña:

Artículo 144: También en las relaciones entre pueblos y Estados, las condiciones de equidad y paridad son el presupuesto para un progreso auténtico de la comunidad internacional. No obstante los avances en esta dirección, es necesario no olvidar que aún existen demasiadas desigualdades y formas de dependencia.

A la igualdad en el reconocimiento de la dignidad de cada hombre y de cada pueblo, debe corresponder la conciencia de que la dignidad humana sólo podrá ser custodiada y promovida de forma comunitaria, por parte de toda la humanidad.

Francisco se reunió en varias ocasiones con los niños, que construirán el futuro de Oriente Medio. Les recordó que tienen que mirar siempre hacia adelante y denunció la situación de los niños esclavos.

"No dejen nunca que el pasado les determine la vida. Miren siempre adelante. Trabajen y luchen por lograr las cosas que ustedes quieren. Sepan una cosa: que la violencia no se vence con la violencia. La violencia se vence con la paz. Y la paz se alcanza con el trabajo, con la dignidad, con llevar la patria adelante"