Justicia Social

Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo
— Papa Francisco

La justicia social es un proyecto de equidad y solidaridad de carácter amplio y plural, que nos incumbe a todos, tanto al sector público de la economía como a los privados. La justicia social tiene por objeto realizar el bien común de la comunidad por medio de la colaboración ordenada de todo el potencial productivo de sus miembros, cada uno en la medida de sus posibilidades. Obliga a tener presente de forma privilegiada a los más pobres y marginados de nuestra sociedad. Esta justicia tiene un alcance comunitario, nacional e internacional. 

Nos han entrampado con la tesis de que o es socialismo o es capitalismo, o te agarra el chingo o el sin nariz, o vas de Guatemala a Guatepeor. Nosotros ofrecemos una épica para la esperanza, una epopeya para el optimismo, que es el humanismo de inspiración cristiana, y tenemos el proyecto del bien común, de la justicia social y del cambio en paz. Tengo que polarizar con el socialismo. Para mí, el socialismo no sirve para un rábano, lo que tengo que hacer es respetarlos por su forma de pensar
— Roberto Enriquez

Los socialcristianos creemos en el pluralismo político, económico y social: “Estamos presentándole al país un proceso de apertura de COPEI a los sectores independientes, sectores de la sociedad civil venezolana que  tengan afinidad con los valores del humanismo cristiano, de la familia, de la justicia social y de una sociedad más fraterna, mas humana... En esa dirección, con la finalidad de llamarles para que hagan uso del partido como un instrumento de sus  luchas por el bien común,  estamos avanzado, convirtiendo a COPEI en una plataforma que dé regreso a sus orígenes; que se reencuentre con la sociedad civil y se haga instrumento de lucha para los independientes”. (Roberto Enríquez)

 

 

Derecho al sindicato

La Democracia Cristiana, en todas partes, se manifiesta defensora esforzada y respetuosa del sindicato y de sus fines propios y específicos. No ve en el sindicato el apéndice del Estado ni del partido político sino la expresión libre y voluntaria del instinto de sociabilidad de los trabajadores y de los patronos, correlativamente, para defender sus específicos intereses de clase, para lograr un mayor grado de justicia social y para obtener un mejoramiento sustancial en el proceso de la producción. La libertad sindical constituye, a nuestro modo de ver, un ingrediente necesario del sistema democrático
— Rafael Caldera

El artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre establece el derecho al sindicato:

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será complementada, en caso necesario, por cualquier otro medio de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Seguridad social

Los socialcrisnos estamos firmente comprometidos con la justicia social y con el desarrollo pleno de los derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La expresión “seguridad social” es un equivalente de “justicia social”. Su contenido específico está claramente incluido en buena parte del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

“1. Toda persona (...) tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencias especiales. Todos los niños, nacidos del matrimonio o fuera del matrimonio, tienen derecho a igual protección social”.

Necesitamos sistemas para implementar una economía social de mercado y un sistema de seguridad social de primera para nuestros ciudadanos
— Eduardo Fernandez

Toda persona, por el hecho de serlo, debe poder gozar del pleno ejercicio de todos sus derechos fundamentales, en consecuencia, cuando por causas ajenas a su propia voluntad personal se vea privada del ejercicio de alguno o algunos de sus derechos, la sociedad deberá subvenir a su satisfacción en cuanto sea posible.

Tal es el caso, por ejemplo, del paro o desempleo forzoso causado por desajustes de la economía, o el de la incapacitación del trabajador par razones de enfermedad o accidentes laborales.