Origen de la dignidad de la persona

El ideario socialcristiano parte del valor absoluto e inviolable de cada ser humano, que se conoce también como la dignidad de la persona. Es el principio clave de la Doctrina Social de la Iglesia y de la Democracia Cristiana. Constituye el fundamento de los Derechos Humanos Universales.

“Cada ser humano, cada venezolano, está llamado a tener una vida maravillosa. La razón de la política es ésta: promover la dignidad de cada persona en una sociedad determinada. Por eso la política es tan hermosa. Desde un sistema de salud, de educación, de trabajo, en resumen, desde todas las instituciones, se debe promover la dignidad de la persona. Desde el poder político creas condiciones para que cualquier venezolano tenga una vida maravillosa”. (Roberto Enríquez)

La Democracia Cristiana es un movimiento de ideales que postula una visión del hombre, la sociedad y el mundo basada en el Humanismo Cristiano.
— Eduardo Frei Montalva

“Para pensar correctamente sobre la sociedad, la política, la economía y la cultura uno debe primero entender qué es el ser humano y cuál es su verdadero bien. Cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios, tiene una dignidad inalienable y, por tanto, debe ser tratada siempre como un fin y no sólo como un medio”. (Padre Thomas Williams, L.C).

 “En la raíz de nuestro pensamiento hay un concepto fundamental: la dignidad de la persona, de cada una de las personas y del conjunto de las personas. Esa dignidad tiene un fundamento infinitamente trascendente: la filiación divina. Todos somos hijos de Dios y como todos tenemos un padre en común, todos somos hermanos. De allí surge el mandamiento del amor y de la fraternidad. “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado. En eso conocerán que sois mis discípulos” (Juan 13.34-35). Los demócrata cristianos creemos en esa dignidad eminente de cada persona humana y del conjunto de las personas humanas; por eso, el compromiso con la justicia social con la igualdad de oportunidades para todos; por eso, la solidaridad con los que sufren, con los pobres, con los marginados”. (Eduardo Fernández)

 La doctrina social de la iglesia nos enseña:

 Artículo 144: Dios no hace acepción de personas porque todos los hombres tienen la misma dignidad de criaturas a su imagen y semejanza. (…) Puesto que en el rostro de cada hombre resplandece algo de la gloria de Dios, la dignidad de todo hombre ante Dios es el fundamento de la dignidad del hombre ante los demás hombres. Esto es, además, el fundamento último de la radical igualdad y fraternidad entre los hombres, independientemente de su raza, Nación, sexo, origen, cultura y clase. (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia)

 Artículo 145: Sólo el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento común y personal de todos. Para favorecer un crecimiento semejante es necesario, en particular, apoyar a los últimos, asegurar efectivamente condiciones de igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer, garantizar una igualdad objetiva entre las diversas clases sociales ante la ley.

Derechos Humanos

La fe cristiana bien entendida nos exige a todos los creyentes responsabilizarnos del destino del país, no permanecer indiferentes sino más bien involucrarnos en la defensa de la vida, de los derechos humanos, de la libertad y la democracia. Nadie que viva en Venezuela debe decir que no le interesa o preocupa la violencia y las muertes que están aconteciendo en ciudades y pueblos. Todos, sin excepción, somos responsables de la libertad, la paz y el destino democrático de nuestra Patria.
— Conferencia Episcopal Venezolana

 

La vida: Valor supremo de la persona humana

La vida humana es, efectivamente, el bien primario con el que cuenta cada persona. La vida es el derecho humano por excelencia que la comunidad política debe asegurar a cada persona y a todas las personas que la conformen.

El derecho a la vida se concreta así en el derecho a actuar de conformidad con la condición humana, pudiendo ejercitar todos los actos convenientes al sostenimiento de la vida y a su pleno desarrollo, tanto de la actividad individual como la de la especie en su conjunto.

 

 

Derecho a la Libertad

El libertad es para el hombre la manera protagónica de realizar su propio destino.
— Arístides Calvani

La libertad caracteriza los actos propiamente humanos, en el sentido de que es propio del hombre -de su racionalidad y voluntariedad- actuar con deliberación, esto es: con poder para optar entre hacer o no hacer; o entre hacer esto y no aquello.

La libertad se manifiesta como libre: expresión, culto, prensa, pensamiento, participación política, asociación, etc.

 

¡Derecho al Derecho!

La República es el gobierno de las leyes, en donde la independencia y el equilibrio entre los poderes públicos son garantía para los derechos del pueblo y no el privilegio de una aristocracia política envilecida por ambiciones y envanecida por privilegios.
— Roberto Enríquez

El orden legal es una condición del bien común. El derecho al Derecho implica el imperio de un orden también político y, por ende, la existencia de alguna forma de autoridad social que asegure a todas las personas el pleno ejercicio de sus derechos humanos.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre fue proclamada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. El santo Papa Juan Pablo II los definió como una piedra angular en el camino del progreso moral de la humanidad. Los derechos básicos en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre son:

Derechos personales: Derecho al Trabajo; Derecho a la Educación; Derecho a la Libertad Personal; Derecho a la Seguridad Personal.

Derechos societarios: Derecho al Derecho; Derecho a la Seguridad; Derecho a la Calidad de Vida.

Derechos de Primera Generación: derecho a la vida, la libertad de expresión, libertad de pensamiento, libertad de religión, libertad de tránsito, igualdad y propiedad privada.

Derechos de Segunda Generación: conformada por los llamados derechos sociales, de las familias, laborales y económicos; 

Derechos de Tercera Generación: representada por los derechos ambientales y de la paz.

Además de los derechos de las personas, se entienden que existen unos derechos de las naciones, para respetar la integridad territorial, la cultura, la soberanía y las paz de los pueblos, en base al principio de igualdad entre los Estados, en aras de mantener la armonía en el concierto de naciones.

En compañía del catálogo de derechos consagrados universalmente en Tratados Internacionales, y nacionalmente en las Constituciones, se encuentran ciertos deberes, que hacen posible el respeto y la garantía del derecho de los demás.

Fuente: Ifedec