Transitemos la transición

por Roberto Enríquez

Estamos en la fase intermedia entre dos tiempos, el del régimen que en 16 años se agotó a sí mismo y agotó al pueblo -a ese mismo pueblo que esperanzado lo respaldó al inicio- y el tiempo de una gerencia eficiente y participativa que debe instalarse lo antes posible, de conformidad con el 80 % de la voluntad de los venezolanos, que según todos los sondeos de opinión desea que Nicolás cese en sus funciones. El que cuatro de cada cinco venezolanos quiera no ver ya a Maduro como Presidente, significa que muchos de quienes hace menos de dos años votaron por él para ser Presidente, ya están hartos de tanta ineficiencia y de la corrupción galopante que se ha hecho presente en el gobierno. Transitamos alguna de las vías que la Constitución nos ofrece para un cambio anticipado de Presidente, es un imperativo, Venezuela no aguanta más. Transitemos la transición.

Quien estas reflexiones escribe es constitucionalista, por lo que sufro doblemente las constantes violaciones de la Carta Rectora de la República. A Nicolás le importa un carrizo la letra y el espíritu de la Constitución, y teniendo de rodillas ante él a los otros poderes públicos, la viola impunemente cada vez que le viene en gana. Yo no respaldo una salida contraria a la Constitución, por el contrario, estimulo un camino expedito avenido a la Carta Magna, que permita el cambio. La salida constitucional más rápida y menos traumática es la renuncia. Si Nicolás tuviese sangre buena en las venas, ojos para ver y oídos para escuchar, se apartaría y renunciaría y, para dar, constitucionalmente, paso a otro gobierno que reconcilie el país e inicie la recomposición del mismo.

El Sr. Tarek William Saab, mejor quitémosle lo de señor -digamos simplemente Tarek William Saab- ha dicho con torpeza e ignorancia que “la transición es la consecuencia de un golpe de Estado”, por lo cual quienes suscriben el Acuerdo Nacional para la Transición son delincuentes, propiciadores de un golpe de Estado contra Nicolás. Tarek, es bueno que sepas que transición es el paso de algo o alguien de un estado a otro, de una situación a otra; es la fase intermedia entre dos puntos. Quienes creemos que Nicolás debe renunciar para permitir encauzar la República por un nuevo sendero, estamos obligados a pensar y trabajar en la transición, en los pasos a dar para que al momento en que Nicolás cese constitucionalmente en el ejercicio de la función presidencial, pueda hacerse lo requerido para levantar a Venezuela y sacarla del marasmo que la hunde y deprime.

Si alguien da pena en el ejercicio de la alta responsabilidad pública que se le ha confiado, es precisamente el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, quien bien podría estar preso luego de los desastres en el ejercicio de la Gobernación del Estado Anzoátegui, donde la moral estuvo ausente por muchos años y donde fueron numerosas las violaciones de los derechos fundamentales. Qué mala suerte ha tenido la Defensoría del Pueblo, institución creada en la Constitución que nos dimos en diciembre de 1999, hace 15 años, sus tres titulares, los “Defensores del Pueblo”, han recibido el remoquete de “defensores del puesto”.

No hay mayor despropósito que querer presentar como delito y atentado contra la democracia, lo que es un derecho y obligación patriótica. Es una aberración tildar a Antonio Ledezma, a María Corina Machado y a Leopoldo López -originales firmantes del Acuerdo- de traidores a la patria y violadores de la Constitución. Tal injusticia generó una reacción popular, miles y miles de nosotros, y cada vez somos más, hemos decidido firmar el Acuerdo. Si reina la estupidez maléfica de considerar delito la suscripción del Acuerdo, que se prepare Nicolás a construir (si es que hay dinero con qué) millones de celdas para quienes lo hemos suscrito y lo suscribirán, documento este que encierra los fundamentos de un programa para pasar del estado de crisis en que estamos, a otro de mayor eficiencia y felicidad colectiva.La renuncia de Nicolás es la vía constitucional más expedida para dar un primer paso al futuro, exigírsela con firmeza y reciedumbre es la vía. Renuncia Nicolás, transitemos la transición.