Ha llegado el tiempo para el cambio

Así lo creo...

por Jesus A. Barrios

Los alimentos han sufrido aumentos progresivos de precios y los más perjudicados son los pobres. La caída en la confianza a Maduro se observa cada día más en los sectores populares. Difícilmente va a convencer a esa gente que lo acompañe en la campaña parlamentaria que se avecina. Con una inflación que cerró en 2014 en 102% para el sector alimentos, según cifras del Banco Central de Venezuela, y altos índices de escasez que se traducen en largas colas en los abastos para comprar productos básicos regulados, no es de extrañar que la popularidad del presidente se haya precipitado cuesta abajo, y que la tarea de levantarla sea complicada. La inflación y la recesión van de la mano caminando juntas en la grave crisis que no ha podido ocultar tras la estrategia política de desviar el debate económico aprovechando las sanciones impuestas por EEUU contra siete funcionarios del gobierno que tienen cuentas pendientes con la justicia. Maduro se refugia en el concepto “patria”, el cual usa como excusa para acentuar la militarización del país y, en consecuencia, lograr un mayor control social y político de la Nación. Como parte del show que tiene montado denunció la injerencia imperial y la inminente invasión de los marines, e hizo un llamado a preparase a defender la patria “rodilla en tierra”. Pero mientras desarrolla la obra de teatro, el gobierno sigue exportando más de 750.000 barriles de petróleo diarios al imperio y negociando con los gringos seguir extrayendo petróleo de la faja bituminosa del Orinoco a través de empresas mixtas y disfrutando de las concesiones en las plataformas Deltana y Falconiana. Ante esta realidad insistimos en buscar un cambio de rumbo en el país, fundamentado en la crisis como oportunidad de cambio a realizarse a través de una acción de unidad concertada, en un esfuerzo común y con visión de futuro que propicie un proceso electoral para lograr la mayoría en la Asamblea Nacional. Por eso nos corresponde convocar a la capacidad de encontrarnos todos los sectores con voluntad de cambio, a fin de enfrentar y derrotar al verdadero adversario que nos ha sumido en el caos y la desesperanza. Es la oportunidad para el gran entendimiento, para demostrar al mundo y a nosotros mismos que, por encima de las divergencias consustanciales, los venezolanos de esta hora no hemos perdido la capacidad de entendernos para el servicio de los intereses superiores del país. Queremos un cambio, y ha llegado el tiempo para el cambio.