El cambio desatará una dinámica indetenible

Así lo creo...

por Jesus A. Barrios 

16 años han pasado desde el nacimiento de un modelo económico que fracasó rotundamente y todo lo que ayer pudo haber servido para corregir fallas, llenar vacíos y suplir deficiencias, hoy ha devenido en freno limitante de nuevas posibilidades. Crecidos en demasía y prolongados patológicamente en el tiempo, el centralismo, el estatismo y el modelo fracasado deterioran  hoy la salud de la patria. Centenares de miles de desempleados, jóvenes que huyen del país porque no ven futuro claro, madres de familia que no pueden hacer mercado, empresas cerradas, trabajadores que sufren el envilecimiento del poder adquisitivo porque el salario se le vuelve sal y agua, fronteras que no tienen quien las cuide, maestros que reclaman una nueva aplicación para formar un nuevo venezolano, agricultores que sueñan en convertirse en empresarios del campo, playas y montañas que ven frenado su impresionante potencial turístico: es todo el país, en todas sus manifestaciones y en todas sus expresiones sociales, el que reclama un cambio. Es la realidad del país. Ante esta realidad, Maduro vocifera y grita que va a radicalizar la revolución. Lo hace mediante la estrategia de aplastamiento sicológico de la población, dirigido a un sector de la sociedad que en su mayoría le es adverso: la clase media. La reducción de la asignación de divisas por viaje al extranjero complica la salida de los venezolanos y le permite al gobierno ahorrar cerca de 2,8 millardos de dólares, nada comparado con los 25 millardos de dólares que empresas de maletín se robaron de Cadivi o con los regalos a Cuba. Ahora la intención es generar un clima de desesperanza cuyo propósito es producir abstención en ese sector de la población en las parlamentarias. Tiene un efecto sicológico fuerte. Al no poder viajar, muchos dirán que para que votar, no vale la pena, de esto no vamos a salir. Es el guión cubano que impulsa el efecto sicológico marcado en el amedrentamiento, en el miedo, enmarcado dentro del esquema comunista de la desesperanza. La siembra del pesimismo o el cultivo del desaliento, tenemos que combatirlo con espíritu constructivo de la fraterna Unidad, de la siembra del optimismo, la fe y la esperanza en Venezuela. Recuperaremos la confianza en nosotros mismo y el cambio desatará una dinámica indetenible de triunfo.