¿Quienes somos?

Somos el partido socialcristiano de Venezuela. Somos los representantes de la Democracia Cristiana mundial; no sólo por la etiqueta de llamarnos así, sino porque nuestra historia como organización política al servicio del pueblo venezolano así lo ha demostrado, y porque así lo han querido nuestros líderes fundadores, quienes desde su legado, nos emplazan a mantenernos firmes en el tiempo; tiempo alimentado por las continuas generaciones de hombres y mujeres sacrificados por la causa socialcristiana desde antes de 1946. COPEI son las siglas del “Comité de Organización Política Electoral Independiente”.

La Historia de nuestra organización política

 COPEI nace como una alternativa al socialismo, y se proclama como tal desde su misma fundación el 13 de enero de 1946. Nació para brindar a los venezolanos una plataforma política para las elecciones de la Asamblea Constituyente del 27 de octubre de 1946. De allí se deriva su nombre fundacional "Comité de Organización Política Electoral Independiente" cuyas siglas es COPEI.

No obstante, su consolidación definitiva como partido político surge propiamente en su III Convención Nacional, realizado en marzo de 1948, en la cual, se definió el partido como Socialcristiano, conservando sus siglas COPEI.

La historia de COPEI, tiene sus antecedentes inmediatos en la Unión Nacional Estudiantil, conocida como la UNE. La UNE nació en 1936 producto de una división de la Federación de Estudiantes de Venezuela (F.E.V.), en razón del desacuerdo de un grupo de estudiantes por la decisión de la FEV de solicitar al Gobierno Nacional la expulsión de los jesuitas y demás órdenes religiosas establecidas en el país. Posición que fue rechazada por una parte de la diligencia, entre quienes se encontraban Rafael Caldera, Víctor Jiménez Landínez, Hugo Pérez La Salvia, José Lara Peña y otros.

De la UNE surgen varias organizaciones políticas predecesoras de COPEI: en 1938 algunos de estos fundadores se congregaron en el partido regional Acción Electoral (AE), legalizado en el Distrito Federal el 20 de Octubre de ese mismo año. El 18 de Octubre de 1945 se produce el movimiento liderado por jóvenes oficiales del Ejército, y con el activo respaldo del partido Acción Democrática (AD). Rafael Caldera es nombrado Procurador General de la Nación por la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por el líder de AD Rómulo Betancourt.

En 1946, la Junta de Gobierno convocó elecciones para organizar una Asamblea Nacional Constituyente. Caldera y sus seguidores, empleando las bases políticas redactadas por el Comité de Inscripción Electoral, fundan en los altos de la Lavandería Ugarte, ubicada en la tradicional parroquia caraqueña de “La Candelaria”, en fecha anteriormente señalada, a COPEI como el movimiento político que ha de convertirse, con el devenir de la historia democrática venezolana, en uno de los baluartes y pilares fundamentales de la democracia cristiana latinoamericana. Entre los años 1946-1948 no sólo se funda el movimiento, sino que se fundamenta ideológicamente.

El partido se declara desde un principio como partido democrático; reconoce y auspicia la participación del pueblo en la determinación de su destino político, con su canalización pluralista, participativa, libre y abierta a los partidos políticos. COPEI, desde sus comienzos, proclamó su adhesión a los ideales democráticos, y fue un factor fundamental en la construcción de la etapa democrática que se abrió a partir de 1945 y que, truncada durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se reabre en 1958 con la caída del dictador el 23 de Enero de ese mismo año.

Destaca a lo largo de su historia su lucha por los derechos humanos y sociales, comenzando por el derecho al trabajo y la promoción de una legislación laboral que reconozca la estabilidad del trabajador, el derecho a la huelga y la sindicalización en torno al principio de la libertad sindical, como el establecimiento de un sistema de seguridad social donde se proteja a la madre y el niño, la participación de la mujer y el reconocimiento del derecho a la educación en sus diversos niveles; defensa de la autonomía universitaria y protección al magisterio. Todo ello de acuerdo al postulado de la libertad de enseñanza, la protección y estímulo de la educación pública y privada en procura de lo que dice su lema: “Por la Justicia Social en una Venezuela mejor”.

 En la dimensión propiamente económica, COPEI reconoce y defiende el derecho de propiedad, bajo la exigencia del cumplimiento de su función social; estimula la iniciativa privada y reconoce el principio de la intervención subsidiaria del Estado, dentro del postulado de la protección y fomento de los sectores agrícolas, industriales y comerciales del país. Practica la economía social de mercado.

Es notable la influencia de la doctrina social de la Iglesia en los documentos de índole ideológica de COPEI. El hecho de que la generación fundadora fuese formada dentro de los principios de la acción católica, dio lugar a este vínculo fundante. El período 1958-1970 se abrió con la institucionalización democrática iniciada el 23 de enero de 1958, fecha en la cual se sella un compromiso político partidista para la consolidación de la democracia en Venezuela, que se inicia con la firma del Pacto de Puntofijo, el 31 de octubre de ese año. Los partidos COPEI, AD y URD., acuerdan un programa mínimo común y un gobierno de unidad nacional; se comprometen a defender la Constitución y el derecho a gobernar conforme a los resultados electorales. Durante este período se desarrolló en Venezuela el movimiento guerrillero insurreccional auspiciado por el régimen de Fidel Castro en Cuba, el cual buscaba implantar en el país, por la vía de la fuerza, un gobierno de corte marxista-leninista al estilo de la revolución cubana. La posición predominante en el partido considera que el cambio revolucionario pasa por el camino democrático y tiene su enemigo antagónico en el comunismo.

En el año de 1968, ya consolidado el sistema democrático, COPEI gana por primera vez la preferencia del electorado, y en las elecciones de Diciembre de ese año, Rafael Caldera es electo Presidente de la República, iniciando así el primero de los dos gobiernos copeyanos que ha tenido Venezuela. Se trató de un gran logro de la naciente etapa democrática, donde por vez primera en la historia republicana un presidente entregaba el gobierno a un contrincante de oposición, sin ningún tipo de traumas o movimientos armados. El gobierno de Rafael Caldera (1969 – 1974) se caracterizó, entre otras cosas, por sacar a Venezuela del aislacionismo que significó la “doctrina Betancourt”, la cual no permitía las relaciones bilaterales con naciones donde estaban establecidos gobiernos de facto o totalitarios, bien hayan sido de izquierda o de derecha. Así mismo, estableció la Política de Pacificación con los sectores de ultra izquierda que se encontraban fuera del marco legal en los movimientos de guerrilla. Gracias a esta acción directa del gobierno demócrata-cristiano del Presidente Caldera, se legalizaron de nuevo partidos políticos como el Partido Comunista de Venezuela (PCV), entre otros, y el surgimiento de nuevas alternativas políticas con orientación de izquierda como lo fue el caso de la fundación del Movimiento al Socialismo. Entre sus grandes obras debemos recordar el Poliedro de Caracas, el Aeropuerto Internacional La Chinita, en Maracaibo, el nuevo edificio sede del Ministerio de Educación, la construcción de viviendas, la Ley de Reversión de la Industria del Gas Natural, entre otras.

Luego de perder las elecciones generales del año 1973 con el candidato Lorenzo Fernández, COPEI comenzó una etapa de reorganización, y emerge para entonces el nuevo liderazgo del entonces senador Luis Herrera Campíns, quien fue postulado por el partido como su candidato presidencial para los comicios de Diciembre de 1978, en los cuales resultó vencedor, y donde por primera vez la Democracia Cristiana pasó a ser mayoría en el Congreso Nacional.

Esta nueva etapa se inició cuando el mundo atravesaba una crisis energética gigantesca, que produjo un incremento elevado en los precios del petróleo, principal fuente de ingresos de la Nación, y la cual es aprovechada para erigir grandes obras de infraestructura para modernizar al país, entre las que podemos citar: el Complejo Cultural Teresa Carreño, la primera etapa de la línea 1 del Metro de Caracas, el nuevo Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, los complejos deportivos Naciones Unidas y Parque Miranda en Caracas, el Estadio Brígido Iriarte, la culminación del complejo Parque Central en Caracas, múltiples complejos habitacionales en todo el territorio nacional, así como también la ampliación de arterias viales, entre otras obras de gobierno.

Lamentablemente la posterior caída de los precios del petróleo y la fuga de capitales por la cual atravesó el país, originaron una crisis económica que llegó a su clímax en Febrero de 1.983, fecha en la cual el gobierno tuvo que adoptar medidas económicas entre las cuales se incluyó la devaluación de la moneda y la implementación de un control cambiario. Esta crisis, entre otras cosas originó la derrota electoral en los comicios de Diciembre del mismo 1.983 y el inicio de otra etapa partidista, de nuevo en la oposición.

Luego de las elecciones presidenciales de 1.988, donde a pesar de no lograr la presidencia de la república, COPEI junto a su candidato el para entonces Secretario General Eduardo Fernández, obtiene tres millones de votos que se traducen en el 42% del electorado, representando el más alto porcentaje electoral hasta entonces. De esta manera, convertido en la más fuerte organización de la oposición en Venezuela, sale en defensa del sistema democrático en aquellas dos madrugadas sangrientas que representaron los dos Golpes de Estado, ocurridos el 04 de Febrero y el 27 de Noviembre de 1.992. En el plano parlamentario, COPEI jugó un importante papel en la elaboración de la Ley de Descentralización, aprobada por todos los sectores políticos en el año 1.989, la cual permitió la elección directa de gobernadores de estado, alcaldes y concejales a partir de Diciembre de ese mismo año, así como el surgimiento de un nuevo escenario político en Venezuela con la aparición de los liderazgos regionales, que comenzaron a dar frutos a partir de las siguientes elecciones presidenciales donde entre los cuatro principales candidatos figuraban dos gobernadores y un alcalde.

Para el año 1.993 se produce una reforma estatutaria que permitía la escogencia del candidato presidencial a través de unas elecciones primarias, abiertas a la participación de todos los venezolanos inscritos en el registro electoral. Más de dos millones y medio de venezolanos acudieron a esta invitación y por amplia mayoría decidieron que el candidato sería Oswaldo Álvarez Paz, para entonces gobernador del estado Zulia; sin embargo, el principal invitado, el líder fundador del partido Rafael Caldera, decidió no participar y posterior a la realización de las primarias, anunció su sexta candidatura presidencial pero en esta ocasión autoexcluyéndose de las filas del partido y fundando un movimiento electoral propio además de aceptar el apoyo de grupos anteriormente antagónicos a él como lo eran los partidos de izquierda y ultra izquierda, con los cuales en unos comicios muy divididos obtiene por segunda vez la primera magistratura y ocasionando una erosión significativa en los resultados electorales de la Democracia Cristiana en el país.

Este quinquenio de Caldera transcurre dentro de una gran crisis política, social y económica; una gran crisis financiera marca el inicio de su gobierno, así mismo crece el descrédito de los partidos políticos venezolanos que no habían renovado sus estructuras.