¡Salvaguardar la comunidad!

Reproducimos a continuación parte del curso introductorio sobre Doctrina Social de la Iglesia escrito por Mons. R. Ovidio Pérez Morales.

 

1. La primera comunidad: la familia.

La familia es la célula fundamental de la sociedad; el elemento o componente básico, la unidad primera. Dios no creó al ser humano como solitario, sino que: “macho y hembra los creó” (Gn 2, 27). Esta diversidad entitativa, sexualmente caracterizada,  expresa la condición social del hombre. El ser humano surge y se desarrolla en el seno de una convivencia estructurante, que es  primariamente la de una familia, léase, maternidad, paternidad, filiación-fraternidad. En ésta se alimenta, aprende a hablar, se integra en una determinada cultura y va creciendo en los diversos aspectos de su ser humano, estructura su “ser”. La familia es la comunidad primaria en la cual se da este proceso de socialidad. Por eso del bien-ser y de la buena marcha de la familia depende de modo inimaginable el bien-ser y la buena marcha de la sociedad. Una de las grandes debilidades de nuestro país es la fragilidad de la familia.

La familia es, por consiguiente, la primera escuela; y los padres, los primeros maestros. Esto,  de modo necesario: sea buena o mala la familia,  sean buenos o malos o estén ausentes los padres.  La familia es la primera escuela de la fe, de la democracia, del trabajo y de tantas cosas más; en ella se debe experimentar reconocimiento y  aprender a ser libres, justos, honrados, responsables, solidarios, con sana conciencia moral, creyentes y religiosos. Por eso la familia debe ser muy bien atendida por el Estado, por la Iglesia, por la entera sociedad. La familia cristiana se considera “iglesia doméstica”, la Iglesia más pequeña, donde se comienza a conocer, venerar y alabar a Dios y a Jesucristo el Señor; allí comienza la formación de cristianos, creyentes.

2. La comunidad política

El término “político” viene del griego “polis”, que quiere decir ciudad, conglomerado, comunidad amplia. “Político” (público) es un adjetivo que significa lo referente  a la ciudad, lo que interesa a ésta, a su marcha, a lo “público”. Más adelante veremos otros sentidos de “político”.

La comunidad familiar no existe sola; desde que el mundo es mundo se agrupa en  sociedades mayores (tribus, caseríos…), que constituyen agrupaciones políticas. Se habla, sin embargo,  más estricta y precisamente, de “comunidad política”, para designar, no sólo una agrupación más grande y estructurada, con sus órganos de servicio y dirección, con sus normas y autoridad, sino también una modalidad cualitativamente novedosa por sus fines, para articular lo irreductible de cada persona y lo específico del Bien Común.  

La comunidad política (con-vivencia en “polis”), es algo connatural  al ser humano, creado para con-vivir, en encuentro social. El con-vivir de los animales (manadas) se produce por vía del instinto; en el caso del ser humano indudablemente hay manifestaciones instintivas, pero  su convivencia verdaderamente tal es fruto de actitudes y comportamientos conscientes, responsables, que hacen de la comunidad y la sociedad una “polis” verdaderamente humana, fraterna, pacífica. Por ello en la familia, en la escuela y a través de otros medios,  la persona tiene que ser educada para el compartir, el encuentro. Dios nos ha creado no sólo para co-existir, sino para constituir una fraternidad digna de creaturas suyas, de hijos de Dios. Esto lleva a una verdadera felicidad individual y social.

El ser humano que es libre, pero con una libertad condicionada,  limitada, frágil, más aún, pecadora; por ello la convivencia política tiene que ser fruto de un esfuerzo sostenido y de no pocos sacrificios, que permitan vencer el egoísmo individual y grupal, y lo que el mal moral  (pecado)  produce (recordemos pecados capitales como la  soberbia, la avaricia, el odio, la envidia).

3, Estado, sociedad y persona

Se habla de “Estado” cuando se da una comunidad política más organizada, jurídicamente estructurada y soberana en el ámbito internacional.  Venezuela es un Estado como lo son también los países que integran la ONU. No toda nación es un Estado (caso de las naciones en la antigua Yugoeslavia, luego estados).

Un Estado suele tener su Constitución o Carta Magna, que establece los lineamientos fundamentales de  su vida y funcionamiento. Los ciudadanos, como poder originario de la misma,  debemos conocer nuestra Constitución para  una participación política responsable.

El Estado ha surgido y tiene su razón de ser en su servicio a la persona y a la comunidad de las personas, al bien común de la entera sociedad. Es así como los Derechos Humanos no son ningún regalo o concesión del Estado; éste debe reconocerlos, defenderlos, promoverlos. La persona es anterior al Estado. El “estatismo” (característico de totalitarismos, dictaduras y sistemas afines) es el proyecto o sistema político e ideológico que mantiene la supremacía del Estado respecto de las personas y de la sociedad en su conjunto, como si fuese dueño de ellas. Así, quienes están en el poder no actúan como representantes, delegados, servidores de la ciudadanía y bajo su control, sino como sus portavoces, “benefactores” y “padres”.  El estatismo no favorecen un desarrollo integral compartido; propicia el clientelismo y  la corrupción.

Una sociedad democrática genuina se caracteriza por la presencia activa de los ciudadanos, que toman en sus manos y co-organizan, según sus capacidades y oportunidades, su sociedad, su comunidad política.

Debemos distinguir entre Estado y Gobierno, que es órgano de aquél. El Estado permanece y los gobiernos pasan. Un ejemplo nos puede ilustrar: los Medios de Comunicación Social del Estado son de éste y no del Gobierno, el cual no los  debe usar como si fuesen propios  o, mucho menos, del partido oficial en el poder; deben estar al servicio de toda la ciudadanía. Hay Estado y  Poderes del Estado, cuya separación efectiva, en el marco de la debida colaboración, establece la Constitución y reclama la democracia. En Venezuela el Poder Público se distribuye entre el Municipal, el Estadal y el Nacional, dividido éste en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral.