Los Corruptos apestan

“El juez que me ha     precedido ha       usado    una palabra que se    usa mucho hoy en día y que yo quiero   retomar:  "corrupción". Díganme     ustedes: si nosotros cerramos las       puertas a los inmigrantes, si quitamos el trabajo y la  dignidad a las personas ¿Cómo le llaman ustedes    a esto? Se llama corrupción, y todos tenemos la oportunidad de ser corruptos. Ninguno de nosotros puede decir: "Yo nunca   me voy a dañar". Es una tentación, es un simple resbalón el que nos hace caer en   el negocio fácil, en     la delincuencia, en el crimen, en la explotación de las personas. ¡Cuánta corrupción hay en el mundo! Es una palabra tremenda,      si la pensamos un poco. Porque     una cosa corrompida es algo asqueroso. Si      encontramos un animal muerto que se está corrompiendo, que está "corrupto",    es feo, fétido, huele demasiado mal. ¡La corrupción apesta! ¡La sociedad corrupta apesta! Un cristiano que deja  entrar     en su     alma la corrupción      no es       cristiano apesta” (Papa Francisco, 21-03-2015).