Derechos Humanos: bienes inquebrantables

Todas    las personas tenemos necesidades básicas comunes, que se traducen en derechos humanos fundamentales: el derecho a la propia identidad, a la supervivencia, a la educación a expresarnos     con libertad y a    ser tratados con dignidad y respeto, por ejemplo. Cuando       estas necesidades fundamentales no se satisfacen nos encontramos frente a inequidades, que pueden darse tanto    en los    países   industrializados como en  países       en desarrollo. Lo que convierte estas situaciones      en injusticias es que  pueden ser evitadas: no  se trata de problemas irresolubles a los que no podamos hacer frente, sino que a       menudo han sido provocados  por  personas y persisten porque mucha gente se desentiende de ellos. La decisión de promover o negar la justicia social está en manos de       las personas, ya sea a escala individual, local, nacional   o mundial.