CONOCE: Principios y Valores de la Democracia Cristiana

Dignidad de la persona humana:

 Para nosotros, el hombre es un valor fundamental, considerado, no como individuo, sino como persona, lo cual lo distingue de los otros animales y le da una calificación especial dentro del conjunto de los seres creados, ya que residen en él la racionalidad y la libertad. Por ello, la dignidad de la persona humana es punto central de todas nuestras aspiraciones como demócratas cristianos.

 El 99,9 por ciento de los ciudadanos de un país no pueden autorizar ninguna acción que vulnere los derechos esenciales de las persona humana del otro 0,1 por ciento de la población. Si se desconoce la Dignidad de la persona humana, se estaría fallando en el concepto de Pueblo; y sin éste no puede funcionar realmente el gobierno del Pueblo, es decir, la Democracia.

La Dignidad de la persona humana, inspira los actos y postulados de la Democracia Cristiana en todos sus aspectos, ya que al fin y al cabo, la primera finalidad del orden social es permitir al ser humano, el desarrollo pleno y cabal de su personalidad.

 Nosotros, por definición, por principio, por esencia, somos no sólo ajenos, sino contrarios a todo lo que envuelva menoscabo o disminución de la dignidad de la persona humana. Por eso, la demagogia, es un recurso incompatible con el pensamiento de la Democracia Cristiana; porque supone, no la elevación del Pueblo, sino su relajación, su corrupción,  su utilización como instrumento para lograr determinados fines; no la elevación de la conciencia, sino la manipulación de instintos y sentimientos primarios, para manipularlos y usarlos en favor o en contra de determinados objetivos.

 

La primacía del Bien Común:

El Bien Común, una de los principios más firme y persistente de la Democracia Cristiana. Este, implica no el simple beneficio mayoritario o numérico de la población, sino del conjunto más armónico posible, de manera que la población pueda disfrutar de los beneficios que el orden social asegura, para que cada uno pueda cumplir sus propios fines de manera satisfactoria.

El Bien Común implica la promoción, el fortalecimiento y la consolidación de un conjunto de condiciones que permitan a las personas el desarrollo de sus potencialidades. El Bien Común debe contener en modo perfecto, todo los bienes tanto materiales como espirituales para el pleno desenvolvimiento y desarrollo integral de la persona.

El Bien Común, es el bien de la generalidad. En algunos casos, cuando haya contradicciones insalvables, será el bien de la mayoría, logrado de manera armónica, a través de principios de justicia que, para nosotros, están subordinados principalmente a la justicia social.

 

La Justicia Social en una Venezuela mejor:

La Justicia Social, es aquella que exige a cada uno de nosotros y a todos los grupos y clases sociales, lo necesario para que cada uno pueda desarrollar su personalidad dentro del Bien Común. Los actos humanos o normativos fundados en la Justicia Social, exigen más de los que más tienen y no establece un régimen de igualdades aritméticas. Así, en las relaciones entre capital y trabajo, se impone cada vez mayores cargas al capital, para poder restablecer los derechos del trabajo. La igualdad de condiciones y oportunidades para todos los sectores de la sociedad, son también características de la “Justicia Social en una Venezuela Mejor”, eslogan del Partido Social Cristiano COPEI desde su fundación en 1946.

Ejemplo: Dentro del cualquier régimen fiscal (impuestos), debe prevalecer el criterio de la “proporcionalidad”, para que las clases económicas poderosas lleven el mayor peso de los gastos que exige la sociedad; busca convertir el Estado, a través del impuesto, en un instrumento de justicia distributiva que exige más de quienes tienen mayores recursos, para atender a través de servicios de diversa índole a las necesidades de los que tienen mayores carencias.

 

Perfectibilidad del hombre y la sociedad:

Los demócratas cristianos no creemos en la fatalidad del destino provocada por causa del hombre. Reconocemos que los factores naturales, geográficos, raciales, económicos, culturales, entre otros, ejercen sobre la vida de los Pueblos, una influencia mayor o menor de acuerdo con las circunstancias históricas. Pero creemos que el hombre y la sociedad, tienen en última instancia capacidad de decidir sobre su propio destino, de actuar y transformar las circunstancias y las realidades.

Estamos convencidos de que la acción del hombre como persona, y del Estado como institución, que es desarrollo normal de la persona humana, envuelve la capacidad y el deber ético de trabajar y luchar para que, a través de una perfección cada vez mayor, se puedan corregir errores e injusticias y lograr el bien común a que aspiramos.

Ejemplo: ¿Podrá la Venezuela de hoy, conformada por sus diversos actores, perfeccionarse y aprender de los errores para mas nunca cometerlos? Creemos que sí. Por otro lado, creyendo nosotros este principio, sería imposible no concebir y defender la idea, de que de los desaciertos cometidos hemos aprendido una valiosa lección, y que estamos comprometidos a perfeccionar nuestra acción política, siempre a la luz de la Democracia Cristiana.

 

Nuestra Solidaridad:

Frente al egoísmo, históricamente representado en su grado máximo en el capitalismo salvaje; frente al odio, que como sistema social está representado en el pensamiento marxista, el pensamiento social cristiano destaca el principio de la solidaridad.

 

“El odio, es el motor de lucha de la revolución” Ernesto Che Guevara.

La Democracia Cristiana no sostiene la tesis del egoísmo, del odio o de la destrucción recíproca entre los grupos sociales, sino que busca como finalidad la armonía, el entendimiento y la solidaridad. Toda posición discriminatoria desde el punto de vista racial, clasista, religioso, limítrofe, es contraria a la inspiración de nuestra acción y de nuestra lucha, como demócratas cristianos.

Sentimos una solidaridad inequívoca e irrevocable por los sectores más desposeídos del Pueblo venezolano.

Axiomas, reflexiones e importancia de conocer a nuestra ideología Demócrata Cristiana:

 °        Parece indudable que no puede haber una acción política profunda y creadora, sin un pensamiento que la alimente.

 °        Cuando los hombres o los partidos pierden la claridad en las ideas y carecen de una interpretación coherente y racional de sus actos, corren rápidamente hacia la esterilidad.

 °        Disfrazan su desnudo en formas pragmáticas, que no pueden reemplazar su vacío interior, y derivan pronto a las peores formas del oportunismo.

 °        Por eso es de vida o muerte que los partidos de inspiración demócrata cristiana mantengan vivas, claras y límpidas las fuentes de su inspiración ideológica.

 °        Nada corrompe más a un partido que quedarse huérfano de ideas; su desintegración es cuestión de tiempo, generalmente precedida de una crisis moral que se manifiesta en el trato y la falta de cohesión interna, o en debilidades no aceptables en el manejo del Estado y sus funciones económicas.

°        El primer congreso mundial de la Unión Internacional de las Juventudes Demócratas Cristianas, se celebró en Caracas en 1962.